Los malentendidos de las PYMEs frente a las TIC

Cada vez es mas evidente que los negocios en general deben estar pendientes de las nuevas tecnologías y su evolución continua. Dar la espalda a fenómenos como el comercio electrónico, los sistemas de gestión integrados, las redes sociales: Facebook, Twiter, etc.,  no solo es adoptar la postura del avestruz, si no que cuesta dinero a las empresas que asumen esa filosofía. Por el contrario, nos interesa a todos nadar a favor de la imparable corriente, ya que los beneficios son tangibles.

Así pues, debemos hacer un esfuerzo para aprovechar las ventajas potenciales (convertirlas en reales) que nos pueden proporcionar las nuevas tecnologías en software, redes sociales con su enorme difusión, telecomunicaciones, etc. Argumentar que “yo es que no entiendo mucho de eso” o “mi empresa tiene un mercado tradicional que no mira esas cosas” es buscar excusas que nos pueden salir caras a corto y medio plazo; a largo plazo, seguramente, la extinción del negocio.Tecnologías de la información y las comunicaciones

A ningún profesional o empresa  se le ocurre dejar de hacer las revisiones o mantenimiento a sus vehículos de reparto por ejemplo, porque “no entendemos de mecánica”. O nadie (o casi)  usa en sus intalaciones como calefacción chimeneas de leña (excepto, como es lógico, restaurantes, casas rurales o negocios de este tipo, claro)  dando la excusa de que “es que nadie de la empresa sabe instalar un aparato de aire acondicionado o una caldera de biomasa”. Lo lógico es ponerse en manos de un profesional que nos ayude con las necesidades de la empresa que no podemos abarcar, bien por conocimiento o por cuestiones presupuestarias.

Esto, que se da de forma natural en cualquier negocio, cuando hablamos de lo que hemos dado en llamar nuevas tecnologías (como informática, Internet, sistemas de gestión integrados, telecomunicaciones, etc.), en las pymes , se sale de la obviedad y, desgraciadamente, te encuentras a esta altura del siglo XXI con empresarios que adoptan posturas bastante ilógicas respecto a este tema. Y ya no hablamos de gente “antigua”, sino de gente muy válida y profesional en su sector, pero que al toparse con la cuestión de gestionar las tecnologías de la información de su empresa rompen con esta profesionalidad y adoptan acciones como:

– “Vamos a ponernos a la última en tecnología en nuestra empresa. Vamos a comprar en MediaMarkt el ordenador mas caro que haya, con el monitor último modelo y una multifunción con todos los extras”. En el mejor de los casos, este equipo termina funcionando con un procesador de textos y una hoja de cálculo para tareas sencillas. Obviamente, para esto se podrían haber gastado una cuarta parte en el equipo y les funcionaría igual. O bien, podrían haber buscado asesoramiento profesional y seguramente hubiesen sacado un provecho bastante mayor al no invertir solo en hardware, sino en conocimiento para aprovechar de verdad las ventajas de los nuevos proceso de negocio.

– “Evientemente hay que evolucionar con los tiempos y es necesario adaptarse a las nuevas tecnologías. Vamos a pedir que nos desarrollen un SAP con servidores redundantes, “cloud backup” y una conexión LMDS.” Muy bien, una buena intención de mejorar, evolucionar y hasta un conocimiento de algunas tecnologías, pero ¡ es una zapatería con 2 empleados y la trastienda como almacén !. En esta caso se sentirán frustrados ya que han hecho una gran inversión con un retorno de la misma mínimo en cuanto a beneficios. Evaluemos cada necesidad para buscar una solución proporcional en medios y necesidades.

He descrito un par de casos extremos (aunque no raros) para enfatizar los que usualmente te encuentras, pero les aseguro que en medio hay una gran cantidad de pequeñas (sobre todo) y medianas empresas con una idea mas o menos clara de que hay que subirse al tren del cambio (¡es el que nos lleva al futuro!), adaptándose a los nuevos modelos de negocio, canales de difusión y mentalidad (al fín y al cabo), y que cometen errores de planteamiento que :

1.- Les suele dejar con una decepción profunda, cuando no un “cabreo” importante, con la experiencia de “adaptarse a las nuevas tecnologías”.

2.- Normalmente se pierde una cantidad de dinero y tiempo ( y ninguno de los dos nos sobra en estos días).

3.- Al final del ingrato y erroneo proceso se está como al principio o peor: en el mejor de los casos, con unos equipos caros e infrautilizados y en el peor con unos sistemas que en lugar de aportarnos agilidad, control y mejoras en nuestro negocio, nos lastran con un caro mantenimiento, difucultad de manejo, etc.

 

Buscar y encontrar un colaborador tecnológico (que no solo un proveedor de informática o telefonía) con el que podamos mantener conversaciones sobre nuestro negocio y las TIC, al que podamos consultar dudas sobre herramientas de gestión, proyectos de compra de tecnología, avances en esta materia, etc., y sobre todo, con el que cultivemos una relación de confianza, integración en el negocio y cierta familiaridad, entiendo que es el mejor remedio para hacer frente a los errores expuestos y alcanzar una necesaria capacidad innovadora en el día a día de nuestras empresas y negocios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies